Fharmaverso
Cómo los hospitales públicos de Madrid convirtieron una inyección diaria en una aventura para niños
Acompañamiento a niños en tratamiento con hormona de crecimiento
- 3
- hospitales
- 6–12
- años
- ~50
- niños
El contexto
Una inyección diaria que ningún niño quiere afrontar solo
Fharmaverso es un compañero digital para niños y niñas que reciben tratamiento con hormona de crecimiento, un medicamento que hay que inyectar en casa, día tras día y a menudo durante años. Lo creó MetaMedicsVR junto a los equipos de farmacia hospitalaria que atienden a estos pequeños pacientes, y gira en torno a una promesa sencilla que se lee en su propia web: ayudar a los niños a aprender, practicar y superar el miedo al tratamiento... jugando.
El proyecto nació en 2022 en el servicio de farmacia del Hospital de Getafe, en Madrid, donde fue finalista en el Foro de Innovación de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (la entidad profesional que agrupa a los farmacéuticos de hospital). Con ese reconocimiento, y más tarde con la financiación de Horizonte Europa —el programa de investigación e innovación de la Unión Europea—, creció hasta convertirse en la herramienta que hoy se usa en tres hospitales públicos.
Tres grupos están en el centro de la experiencia: los propios niños, sus familias y el personal sanitario que guía el tratamiento y sigue el progreso de cada niño.
El reto
Cuando el miedo y la rutina se interponen en el tratamiento
Cumplir con una inyección diaria es difícil para cualquiera, y aún más para un niño. En los pequeños pacientes de hormona de crecimiento, los obstáculos suelen repetirse:
- Miedo y ansiedad ante las agujas, que pueden convertir cada dosis en una pequeña batalla.
- Inseguridad sobre cómo preparar y administrar la inyección correctamente en casa.
- El peso de la rutina: un tratamiento que hay que mantener durante meses o años.
- Familias que se sienten solas entre una visita y otra al hospital, sin una forma fácil de reforzar lo aprendido.
No es solo una sensación. Mantener los tratamientos de larga duración es un problema bien documentado: la Organización Mundial de la Salud calcula que, de media, solo alrededor de la mitad de las personas con enfermedades crónicas en los países desarrollados toma su medicación como se le ha indicado. En el tratamiento con hormona de crecimiento en concreto, las revisiones científicas constatan que muchos niños se saltan dosis, y la ansiedad ante la inyección aparece como uno de los motivos. Cuando un tratamiento se interrumpe, su beneficio se diluye, así que ayudar a un niño a afrontarlo con calma no es un extra simpático: es parte de la terapia.
Qué construimos
Una academia de superhéroes donde aprender el tratamiento es parte de la aventura
Fharmaverso convierte el tratamiento en una aventura amable que los niños pueden abrir desde el móvil, la tableta o el ordenador, y encajar en su rutina diaria. En lugar de un folleto de instrucciones, entran en una especie de academia de superhéroes guiada por un simpático robot profesor que explica cada acción paso a paso. La plataforma reúne tres piezas que funcionan como una sola.
Las tres piezas de la experiencia
- Simulaciones 3D interactivas: modelos realistas de los propios dispositivos de inyección permiten al niño ensayar, tantas veces como necesite, cómo preparar y administrar la dosis, en qué zona del cuerpo se aplica y cómo actuar en situaciones del día a día.
- Minijuegos de hábitos saludables: retos divertidos sobre la buena alimentación, la actividad física y las rutinas de sueño que envuelven el autocuidado en algo entretenido.
- Cómics narrativos: historias de un grupo de pequeños héroes que, al empezar su tratamiento con hormona de crecimiento, obtienen superpoderes para vencer al temido Monstruo del Miedo; cómics que normalizan el tratamiento sin que se note y premian la valentía.
Todo se sostiene sobre un sistema de recompensas pensado para que los niños quieran volver. A medida que avanzan, consiguen un carnet oficial de superhéroe, desbloquean cómics temáticos y reúnen insignias de logro por cada hito. Mientras tanto, el personal sanitario puede seguir día a día la experiencia y el progreso de cada niño, de modo que el acompañamiento continúa entre visitas en lugar de detenerse en la puerta de la consulta.
Por qué importa
De una rutina temida a algo que los niños pueden dominar
Fharmaverso se usa hoy en tres hospitales públicos de la Comunidad de Madrid (Getafe, Fuenlabrada y Ramón y Cajal), con un cuarto, el hospital infantil Niño Jesús, a punto de incorporarse. En su fase de pilotaje ha acompañado a alrededor de cincuenta niños. En lugar de prometer una cifra que aún no podemos demostrar, el objetivo del proyecto es claro: construir la confianza y las destrezas que permiten a un niño afrontar su tratamiento con menos miedo, y aliviar parte de la preocupación de las familias y del personal que les cuida.
Lo que hace que el enfoque viaje bien es que nada en él es exclusivo de la hormona de crecimiento. Los equipos que lo impulsan ven un camino claro hacia otras enfermedades pediátricas que requieren una inyección en casa —la diabetes infantil entre ellas— y, de forma más amplia, hacia cualquier tratamiento que se administre bajo la piel. Como lo resume Teresa Molina, jefa del servicio de farmacia del Hospital de Getafe:
Todas las patologías que ahora mismo tienen medicación hospitalaria de administración subcutánea podrían beneficiarse de una herramienta como esta.
Ese es el corazón de Fharmaverso: una forma cálida y empática de coger algo que asusta a un niño y convertirlo en una historia de la que quiere formar parte; una historia en la que no es el paciente, sino el héroe.
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